La estructura de la Felicidad Organizacional

La felicidad no es una quimera. Si bien existe como una meta que miramos casi siempre hacia el futuro, no es inalcanzable aunque en el “presente” no veamos el regalo de la vida, a causa de los vaivenes propios de la época. Si encontrar la felicidad individualmente es difícil, cuando estamos en grupos esto puede complicarse aún más.

Una sencilla fórmula para construir este estado de bienestar, es la que propone Ricardo Velasco Company. Un modelo que podemos denominar “El árbol del propósito superior”. ¿Por qué un árbol? Porque tiene fuertes raíces, pasar por etapas o estaciones críticas y tiene una base sólida que es el tronco; nuestro propósito superior. Este árbol tiene 5 ramas importantes:

  1. Identifica: cómo quieres impactar positivamente en la vida de tus consumidores, encontrar la razón de ser de tu marca, es decir el propósito superior y actuar en función a eso.
  2. Construye: una cultura basada en valores, arraigada al propósito superior.
  3. Comunica: haz que la comunicación tenga coherencia tanto adentro como afuera. Que lo que predigas tenga coherencia internamente con todos los involucrados en la empresa (clientes, trabajadores, accionistas, comerciantes).
  4. Entrega: Reparte y entrega emociones que conecten con tu público.
  5. Evalúa: Evaluar interna y constantemente cómo van construyendo su cultura corporativa, para esto puedes apalancarte en herramientas científicas que te permitan evaluar el calce cultural de los trabajadores para motivarlos y elevar su desempeño. Tomando esta acción garantizas que tus colaboradores sean parte del propósito que les permitirá sobresalir efectivamente de su competencia.

Ricardo Velasco Company invita a plantear este árbol en nuestras organizaciones, que se potencien los líderes para que sean verdaderos artistas del proyecto, y que guíen a sus colegas a construir juntos un propósito superior, que con seguridad fijará las bases para tener clientes satisfechos y trabajadores mucho más felices, una verdadera epopeya en un escenario caótico, que puede armonizarse gracias a esta “estructura de la felicidad”.


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